martes, 1 de enero de 2008

Propiedad privada. Prohibido el sapo



Un sapo en cuclillas miraba a la Regenta encaramado en una raíz gruesa, que salía de la tierra como una garra. La tenía a un palmo de su vestido. Ana dio un grito, tuvo miedo. Se le figuró que aquel sapo había estado oyéndola pensar y se burlaba de sus ilusiones.

El beso del sapo: configuraciones grotescas en La Regenta
John W. Kronik

Related Posts with Thumbnails