viernes, 4 de enero de 2008

Prohibido el sapo


Estaba terminantemente prohibido a los sapos saltar de un charco a otro. Era una sociedad "sin movilidad social", nacían en un charco y morían en él.
Pero el sapo rastrero no era cualquier sapo, él era vehemente, idealista, aventurero, didáctico no se conformaba con el estancamiento a que había sido obligado a vivir, él quería salir a conocer el mundo, ¡tenía las branquias bien puestas!

Fragmento del relato “El sapo rastrero” de Alí Al Haded.
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