domingo, 18 de noviembre de 2007

La oreja


Tratándose de una oreja cortada podría hablar de la oreja de Blue Velvet o de la de Reservoir Dogs.

Podría hablar de la oreja cortada de Van Gogh, o de los cientos de iraquíes que deambulan por el país con un pedazo de oreja amputado como castigo por desertores o ladrones de coches.

Podría hablar de la oreja de Paul Getty III, enviada por sus secuestradores en una caja a su abuelo Jean Paul, o de la oreja que le arrancó Mike Tyson a Evander Holyfield.

Pero hablaré de la oreja con salsa.
Limpiar la oreja y poner a cocer con la cabeza de ajos, la cebolla, la zanahoria, el vino blanco y el agua suficiente para cubrir. Dejar hervir a fuego suave hasta que la oreja esté tierna.
Triturar la cebolla y rehogar junto con el bacon, añadir el tomate y dejar sofreír rectificando de sal y azúcar.
Saltear la oreja y añadir la salsa de tomate dejando hervir un minuto.

En la imagen la obra Im All Ears V2 de Josh Baré [3DnuTTa]
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