jueves, 6 de septiembre de 2007

El propósito de la evolución de las especies


Cuando se habla de la evolución de las especies, tanto en televisión como en otros medios de comunicación, habitualmente se nos suele presentar con un propósito, como si la especie de la que se habla hubiera hecho algo para adquirir tal o cual característica que la diferencia del resto.

A menudo podemos leer o escuchar frases parecidas a estas: “Otros vegetales disponen de adaptaciones espectaculares, en forma de diversos dispositivos con la finalidad de perpetuarse a sí mismos.”, “algunas semillas han conseguido desarrollar alas que les faculta para desplazarse mediante la acción del viento” (ver estas citas en natureduca.com) o “...muchas especies vegetales han desarrollado mecanismos para defenderse y asegurar su reproducción y descendencia, por ejemplo endureciendo las vainas que envuelven las semillas; generando olores repugnantes o savia venenosa, o disponiendo espinas o púas para evitar ser comidos.” (ver esta cita en natureduca.com).

Se presenta la evolución como un proceso en el que las especies hacen algo de forma más o menos consciente para adquirir nuevas capacidades, contribuyendo a incrementar la confusión general sobre la realidad de los conceptos de evolución y de selección natural.

La evolución biológica es el proceso continuo de transformación de las especies a través de cambios producidos en sucesivas generaciones. Estos cambios se producen por una serie de circunstancias, todas ellas ajenas a la voluntad de los individuos, es decir, sin un propósito concreto, entre las cuales la que más peso tiene es la selección natural.

La selección natural es un mecanismo evolutivo que se define como la reproducción diferencial de los genotipos en el seno de una población biológica. Son las condiciones del medio ambiente las que favorecen o dificultan la supervivencia o reproducción de los organismos vivos según sean sus peculiaridades.

El doctor Douglas Futuyma, profesor de biología evolucionaria en la Universidad Estatal de Nueva York, señala en una entrevista en actionbioscience.org que “la selección natural es un proceso completamente impersonal que no es más que una diferencia, de generación en generación, del éxito reproductivo de un genoma sobre otro, no hay forma de que pueda ver hacia el futuro o resguardar sobre la posibilidad de la extinción. Las características que los organismos poseen hoy y que les dan una superioridad adaptativa pueden llevarlos al desastre en el futuro”.

En la imagen, fragmento del mural Evolution, de Blu. Verlo completo en blublu.org
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