martes, 7 de agosto de 2007

La letrina y los vapores de otras cosas


En la circunstancial medianera de un solar provisional del precario barrio de San Antón convertido en un aparcamiento transitorio, basurero eventual y retrete accidental de humanos, perros y gatos, pero cuya existencia se prolonga ya varios años, a modo de advertencia, un letrero reza: La mierda de (tu) perro huele mal.

Estos son los problemas de compartir un mismo espacio, que los distintos efluvios producidos conviven mal unos con otros, sobre todo en una ciudad como Alicante donde casi nunca llueve y casi siempre hace calor.

Seguramente al perro, y puede que a su amo, también le molestarán los hidrocarburos mal quemados, los óxidos de azufre, el monóxido de carbono y los óxidos de nitrógeno de los motores de los vehículos que aparcan y la materia orgánica en descomposición de las basuras que arrojan en su ocasional letrina.

El aire que respiramos en las ciudades, como sabéis, lleva de todo en suspensión.
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