lunes, 2 de julio de 2007

La sonrisa de la Mona Lisa


La neurobióloga Margaret Livingstone, profesora de la Universidad de Harvard, ha realizado una investigación sobre los mecanismos de la visión concluyendo que el efecto de que la sonrisa de la Mona Lisa desaparezca al mirarla directamente y sólo reaparezca cuando la vista se fija en otras partes del cuadro, se debe a que el ojo humano tiene una visión central, muy buena para reconocer los detalles, y otra periférica, mucho menos precisa pero más adecuada para reconocer las sombras. Leonardo Da Vinci pintó la sonrisa de la Mona Lisa usando unas sombras que vemos mucho mejor con nuestra visión periférica. Por eso para ver sonreír a la Mona Lisa hay que mirarla a los ojos o a cualquier otra parte del cuadro, de modo que sus labios queden en el campo de visión periférica (elmundo.es).

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