jueves, 19 de julio de 2007

La puerta tapiada (segunda y última parte)



Esta tarde, unos niños que jugaban junto a la puerta tapiada de la calle Capitán Rueda encontraron lo que parecía un extraño insecto muerto. Estaba tumbado sobre el duro caparazón de su espalda y su vientre de color oscuro tenía forma convexa cruzado por curvadas durezas. Sus numerosas patas, ridículamente pequeñas en comparación con el resto de su tamaño, se alzaban contraídas e inmóviles frente a sus ojos.

PD. Muchos animales tienen estructuras y funciones neurológicas al igual que los humanos, por lo que las diferencias entre estos y aquellos no son cuantitativas, sino cualitativas. Pero ¿Pueden los animales sentir emociones? ¿Pueden sentir Claustrofobia? ¿Agorafobia?
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